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26 de octubre de 2014

¡ ATENCIÓN A LOS LÁCTEOS !

Ideas sobre los lácteos* Toma tres raciones de lácteos al día. Esta es la cantidad aconsejada por los expertos en nutrición. Ya, pero ¿como puedes saber tú que es exactamente una ración? ¿A qué cantidad de alimento equivale?Toma nota de estas ideas:

*Un vaso de leche representa una ración. siempre que puedas, elígela desnatada. Evita la entera, ya que tiene más contenido en grasa saturada.

* Leche en polvo. que sea desnatada. Una ración equivale a 25 gramos.




* Yogures. Una ración equivale a dos yogures desnatados.





*Queso. Cada una de las siguientes cantidades  

se considera una ración: dos unidades de queso en porciones, o 40g. de queso de bola, o 40 g. de queso manchego, o 125 g. de queso fresco (tipo burgos).*Requesón. 200 g. constituyen una ración de lácteos.

25 de octubre de 2014

¿ EXISTE DE VERDAD EL CUERPO 10 ?

Una de cada cuatro españolas tienen sobrepeso. Es esencial evitarlo, por salud y por estética. Pero hay otros cuidados que te van a ayudar a tener un buen cuerpo. Sin obsesiones, sin excesos, con hábitos sanos. A cada edad, los suyos. Aquí van lo más importantes.Dónde está el equilibrio? " los cuerpos perfectos no existen. Lo que sí existen son los cuerpos saludables".QUÉ NECESITAS A CADA EDADA LOS 15 AÑOS

A esta edad es normal que el porcentaje de grasa corporal aumente hasta alcanzar el 20%, frente al 14 % que se tiene de niña. Es imposible controlar este cambio y, además, es bueno, pues nuestro cuerpo se hace más femenino. Es erróneo bajar el aporte calórico, pues las adolescentes tienen que comer de todo para terminar de crecer. No es bueno ponerse a dieta, la cuestión es modificar los malos hábitos dietéticos que se adquieren en esta etapa de la vida, pues un gran número de adolescentes cambian la comida saludable por la comida muy grasa. Hay que evitar la comida rápida, los refrescos (salvo que sean light), los zumos envasados, las chuches y los dulces, y aumentar el consumo de frutas, verduras y lácteos desnatados, así como hacer regularmente deporte.A LOS 20 AÑOS.
Es la etapa de la independencia y la toma de responsabilidades, pero

también se suele dejar atrás hábitos dietéticos saludables por falta de tiempo (debido en parte por los estudios) o desgana. Acostumbradas a comidas de nuestra madre, ahora nos cuesta un triunfo preparárnosla nosotras y acabamos comiendo cualquier cosa. además, solemos caer en la tentación de las dietas milagrosas con tal de meternos el vaquero del año pasado. ¿Que podemos hacer? En primer lugar, tratar de organizarnos y hacer un examen sincero de los errores que estamos cometiendo. Y tenemos que acostumbrarnos a cocinar con menos aceite, no consumir dulces a diario, tomar cinco raciones de frutas y verduras, hacernos amigas de las legumbres y cambiar a los lácteos desnatados. Por supuesto, tenemos que sacar tiempo para continuar haciendo deporte.
A LOS 30 AÑOS.

La década de los 30 suele coincidir con la maternidad. Evidentemente, durante el embarazo no es cuestión de ponerse a dieta (salvo prescripción médica), pero tampoco de comer por dos. lo correcto es hacer un régimen de 2.000 calorías, rico en calcio, ácido fólico y hierro, con una dieta equilibrada rica en verduras, frutas, proteínas e hidratos, y reduciendo las grasas saturadas y el azúcar. además, las embarazadas deben realizar ejercicio moderado, suave y poco intenso, como dar largos paseos. Después de dar a luz, será necesario cuidarse mucho más. La mayoría de las mujeres recuperan su silueta en unos meses, aunque cuesta un poco. Procurar comer sano, tomar mucha agua, fruta y verdura. Y, claro, hacer ejercicio.
A PARTIR DE LOS 40 AÑOS.
Hay un dicho popular que dice que "a partir de los 40, uno tiene la cara que se merece". Quizás esto mismo podría servirnos como referencia de nuestras necesidades dietéticas a esta edad. Además, los años de la premenopausia son fundamentales para la calidad del resto de nuestra vida. aunque nunca hay que abusar de las grasas, en esta época hay que hacer una dieta bajísima en grasa. No podemos prescindir del pescado, sobre todo el azul, las legumbres y los frutos secos (con moderación), pues son imprescindibles para frenar el envejecimiento. Debemos seguir tomando alimentos ricos en hierro (En estos años son frecuentes las reglas más abundantes) y aumentar la ingesta de calcio a 1.200 mg. al día. En cuanto al ejercicio, además del aeróbico, hay que realizar ejercicios de resistencia para frenar la flacidez, que será el gran enemigo a partir de ahora.


SE PUEDE TENER UN CUERPO 10 SIN CIRUGÍA ESTÉTICA

Existen muchas personas que , sin necesidad de ayuda quirúrgica, tienen un buen cuerpo, pues les favorece su constitución y su herencia genética. Y, por supuesto, unos buenos hábitos.
En primer lugar, hay que cuidar la alimentación para que nuestro IMC (indice de masa corporal) sea el correcto.el segundo punto fundamental es la práctica de ejercicio físico moderado y constante. Además es imprescindible dejar de fumar y moderar la ingesta de alcohol.

OS RECOMIENDO ESTA PÁGINA WEB. En ella encontrareis donde y como estar en forma y sentirte bien: aeróbic,step, gimnasia de mantenimiento, yoga, pilates,etc.

5 de abril de 2014

Comida y emociones



El deseo de comer cuando no se tiene hambre es un buen indicador de que se desea algo menos perceptible que la comida, pero muchas veces no  se sabe que es.
En estas ocasiones la comida se convierte entonces en nuestro refugio y a veces acudimos a ella por insatisfacción, aburrimiento, problemas cotidianos y también muchas veces para gratificarnos por logros alcanzados.
Y es que desde niños nos han inculcado la idea del alimento como premio ,castigo o también como alivio a distintas dolencias: si nos caíamos y llorábamos, nos consolaban con la promesa de regalarnos golosinas; si nos rehusábamos a tomar la sopa o comer pescado, nos quedábamos sin postre; si sacábamos buenas nota en el colegio nos premiaban con dulces y chocolates etc.… es cierto que gratifican, alivian el dolor y la tensión creando un efecto biológico reconfórtable pero solo es temporalmente, luego nos quedamos con la consecuencia de los excesos cometidos y la confusión de no saber en qué momento nuestro organismo necesita de los nutrientes esenciales para cubrir las necesidades vitales.

Hambre o Ansiedad

Estos hábitos incorrectos construidos desde pequeños dificultan detectar las verdaderas necesidades alimentarías.

Es preciso comer siempre que se tenga hambre, tenemos que aprender a escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo; él sabe cuándo, cuánto y qué quiere comer por sus necesidades nutricionales; él es el que necesita de los alimentos para mantenernos saludable.
El ingerir al menos las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) en los horarios (no dejando pasar más de 3hs. entre una comida y otra) y cantidades adecuadas ayudará a detectar con naturalidad la verdadera sensación de hambre.


Algunas personas utilizan el alimento como un aislante emocional del malestar que les provoca llevar una vida sin sentido y carente de motivaciones.
Con el fin de protegerse, comen más o menos alimentos creyendo que los mismos ayudarán a satisfacer o resolver sus problemas emocionales, huyendo y refugiándose en el consuelo, el olvido o la satisfacción que les provoca comer.

Hay personas que castigan a su cuerpo con dietas restringidas como si él fuera su peor enemigo creyendo que la solución a sus problemas es adelgazar pensando que sus dificultades se deben a esos tres, cinco o diez kilos de más.

La falta de autoestima puede empujarnos a buscar erróneamente soluciones a través de la comida pero lo único que se consigue es ir deteriorando la salud mental y física.
Lo cierto es que el momento de comer no implica únicamente la satisfacción de una necesid
ad biológica, sino también sicológica igualmente importante.

Por lo tanto la buena alimentación es mucho más que proveer al cuerpo de los nutrientes que necesita para estar perfectamente sano; comer es placer y también un acto social destinado a establecer lazos afectivos.

Aprender a saborear los alimentos

La comida debe ser una ocasión para compartir y disfrutar; es importante darle el lugar, el tiempo y la tranquilidad que merece.
Comer rápido equivale a no registrar lo que se come y las ganas de saborear un buen menú seguirán intactas.
En cambio cuando los minutos no nos corren porque estamos organizados le damos tiempo a la comida para que llegue al estómago y a los jugos digestivos para que comiencen el proceso de digestión, experimentando la sensación de saciedad totalmente liberados del malestar que produce engullir los alimentos por falta de tiempo.
Identificar las situaciones críticas

La comida está directamente relacionada con lo emocional por lo tanto debemos reconocer aquellas situaciones que puedan afectar nuestra alimentación y por lo tanto nuestro bienestar.
Es de mucha utilidad tomar nota de todo lo que ingerimos, también prestar atención a nuestro entorno, como por ejemplo, si estamos solos o acompañados, cual es nuestro estado anímico (Aburrido, triste, alegre), si el lugar es agradable o no. si nos tomamos el tiempo necesario. etc.
Explorar todos estos datos y volcarlos en un registro diario es de mucha utilidad para examinar nuestra conducta y que situaciones emocionales influyen a la hora de alimentarnos.
La vida cotidiana nos enfrenta todos los días a distintas situaciones más o menos complejas que resolver y de las cuales no podremos huir, por lo tanto buscar otras alternativas para canalizarlas será más saludable que solo tratar de resguardarse a través de la comida.

27 de mayo de 2010

DEL PLACER A LA OBSESIÓN


En una sociedad cada vez más influenciada por los perfiles de la belleza y por la oferta de alimentos funcionales, no es de extrañar que muchas personas acaben desarrollando una cierta obsesión por la comida.

Hoy en día cualquiera es susceptible de obsesionarse con la comida. El bombardeo de imágenes de cuerpos de modelos estereotipados, en los que la delgadez es sinónimo de éxito y felicidad, es un factor que determina que muchas personas quieran seguir estos patrones. En consecuencia, y para conseguirlo, es mucha la gente que intenta seguir todo tipo de dietas, que, en muchos casos, no son en absoluto saludables y alteran de sobremanera la forma de alimentarse. Por otro lado, en los últimos tiempos, la industria alimentaria ha generado la tendencia de lanzar al mercado productos funcionales, como la leche enriquecida con omega-3, los yogures con fitoesteroles o los cereales fortificados, entre muchos otros. Éstos se presentan como un alimento que debe cumplir una función específica para el organismo. Ahora bien, quizá por una mala interpretación de la finalidad de dichos alimentos, hay gente que los consume en exceso, llegando a restringir la ingesta de otros tipos de comida. Por ello, el estilo de vida de un ciudadano medio- que no come sólo para sobrevivir, sino que también lo hace, en gran medida, por placer- puede dar lugar a un mal uso de los alimentos. Esta alteración de la conducta, que, a priori, no parece demasiado perjudicial, puede desembocar en una obsesión con consecuencias realmente negativas para el organismo, la mente y el modo de vida habitual.CONTAR LAS CALORÍAS O CONSUMIR SÓLO PRODUCTOS DE CULTIVO ECOLÓGICO PUEDE DERIVAR EN UN TRASTORNO ALIMENTARIO
Señales de alarma

La obsesión por la comida no es un fenómeno que tenga lugar de la noche a la mañana, ni tampoco un hecho que afecte por igual a todas las personas. En realidad, hay personas más susceptibles que el resto a alternar la manera de pensar sobre la alimentación."En general las personas que se obsecionan por la comida coinciden en un perfil con rasgos obsesivos- compulsivos, generalmente perfeccionistas, con exigencias elevadas sobre sí mismas". Este tipo de personas, así como las de su entorno, deben tener especial cuidado ante la posible aparición de una conducta obsesiva. La manera de prevenir que esto ocurra es prestar atención a los síntomas o señales que aparecen ante este problema. En este sentido,"los signos que nos alertan de que la persona se obsesiona con la alimentación y nos puede ayudar a detectar el problema son la irritabilidad, los cambios brucos de carácter y de humor, una excesiva preocupación, ansiedad, pensamiento inflexible, dedicar mucho tiempo a pensar en la alimentación, padecer sentimientos de culpa al saltarse las propias normas dietéticas y comer algo prohibido, comer a escondidas y no disfrutar de la comida". Asimismo, la obsesión puede no caer únicamente en los alimentos que se consideran saludables; también pueden producirse restricciones en el consumo de aquellos que se consideran perjudiciales para la salud o que contienen demasiadas calorías. En estos casos se puede llegar a conciderar ciertos alimentos como tabúes e incluso suprimirlos completamente . Esta forma de actuar es peligrosa, ya que eliminando determinados alimentos o grupos de alimentos también pueden suprimirse algunos nutrientes y llevarse a cabo una alimentación desequilibrada y poco saludable. En esta materia, "sin ninguna duda, todo lo que se convierte en una prohibición o algo tabú no puede ser sano. Se puede reducir el consumo de algunos alimentos perjudiciales para la salud sin llegar al extremo de la prohibición".Dietas milagrosas.Un factor de riesgo influyente en la aparición de conductas obsesivas en el ámbito de la alimentación es la oferta de dietas de todo tipo. En muchos casos, se trata de dietas que no tienen en cuenta el impacto que pueden tener sobre la salud y que se basan exclusivamente en reducir peso, careciendo de fundamento científicos. La mayoría de veces se trata de dietas que no sólo venden una fórmula para adelgazar con rapidez sino que también infunden la necesidad y el deseo de seguirlas.
Cuando iniciamos una dieta concreta debemos hacerlo siempre con un objetivo muy claro y con la ayuda profecional necesaria. bajar esos kilos de más es un sacrificio y requiere voluntad por nuestra parte si queremos tener éxito. Se debe desconfiar siempre de las dietas milagro que prometen bajar de peso rápido, aquellas extravagantes, las de un solo alimento (ya que, por definición, están desequilibradas) y las que abusan de alimentos altamente calóricos en diferentes combinaciones. Debemos aprovechar siempre el inicio de una dieta para incorporar hábitos saludables que seamos capaces de mantener a posteriori, y ello nos ayudará a evitar el famoso efecto "yoyó".


CONSUMIR ALIMENTOS FUNCIONALES ES BUENO, SIEMPRE QUE NO MODIFIQUE NUESTROS HÁBITOS NUTRICIONALES

Alimentos funcionales

Del mismo modo, también es necesario prestar atención y tener cuidado con dietas que, no siendo perjudiciales, puedan inculcar malos hábitos que persistan al finalizarlas y generen desequilibrios nutricionales a largo plazo. En cuanto a los alimentos funcionales, "consumir este tipo de alimentos es una buena idea y nos ayuda a mantener una alimentación sana, aunque la mayoría de las veces el aporte extra sea muy limitado y , por tanto, su repercusión sea mínima". Así, el peligro potencial en este tipo de alimentos reside en que lleguen a sustituir otro tipo de comida , con los consecuentes efectos para el organismo.

No caer en el error

La obsesión por la comida es un mal que puede evitarse siendo consciente de la importancia de una buena alimentación y siguiendo ciertas directrices fundamentales. Tener, en general unos hábitos de vida saludables, vigilar el estrés, respetar los horarios de trabajo, tener momentos de ocio y relaciones sociales, incorporar el ejercicio físico en el día a día (aunque sea ir de compras caminando), cuidarnos y expresarnos a nivel emocional, permitirnos errores...son algunos de los consejos para no desarrollar una obsesión. Y debemos saber que " el exceso de control acaba generando descontrol".


Te expongo brevemente las proporciones ideales que tendríamos que tener en cuenta para mantener una buena dieta: "debemos imaginarnos un plato dividido en tres partes, el primero rico en hibratos de carbono básicamente arroz, pasta pan cereales...); el segundo, en proteínas de alto valor biológico (pescado, carne, ave, huevos...) y el tercero, debería consistir en una buena porción de ensalada y/o verduras frescas y otras de frutas".
En cuanto al aporte necesario de vitaminas y minerales diarios, se recomienda la ingesta de, como mínimo, cinco raciones diarias de frutas y verduras variadas.

Obsesionarse con la alimentación, restringir unos alimentos y abusar de otros es una conducta que puede pasar factura y acercarnos a cruzar la línea que separa la mera observación de lo que podría ser un trastorno alimentario.